Hay actores que se quedan encasillados en personajes cortados por el mismo patrón, bien por voluntad propia o porque, simplemente, no le ofrecen un papel diferente «quizá sea el motivo más frecuente». Aunque al actor irlandés ya se le ofreció cambiar de registro con papeles como el de misionero en Silencio de Martin Scorsese, Liam Neeson, hoy en día, sigue cargando con el lastre del encasillamiento. Encasillado en personajes que viven una apacible y tranquila vida, con rutinas totalmente normalizadas, hasta que un trágico suceso rompe su estabilidad psicológica. Automáticamente se convierte en un despiadado héroe capaz de asesinar a todo aquel que se le ponga delante con el fin de conseguir su justa venganza. Un claro ejemplo es la trilogía Venganza. Porque el espectador cuando va a ver una película de Liam Neeson lo que espera ver es al actor luchando, partiendo huesos y cuellos, pegando tiros a diestro y siniestro, en definitiva, a Liam en acción. Sin embargo, el actor se está haciendo mayor y los años le pesan, cosa que se nota en la agilidad de sus movimientos y en la velocidad de sus golpes.

venganza bajo cero 1

En Venganza bajo cero vemos a un Neeson muy contenido, atípico, en mi opinión. No es el especialista altamente preparado con conocimientos en todo tipo de técnicas de lucha y artes marciales, sino que es un padre completamente normal, con una vida normal, que hace gala de su estoicismo mientras dirige un negocio de quitanieves en una estación de esquí. Una verosimilitud que se puede respirar en cada paso que da y cada puñetazo que asesta, ya que perfectamente puede ser realizado por cualquier ciudadano de calle.

venganza bajo cero 2

Una trama auténtica sobre guerra entre bandas de narcotraficantes que parece tejida por un especialista en tramas criminales y que puede parecer enrevesada a simple vista, pero es fácil de seguir. La utilización del humor en escenas que rozan lo grotesco capaz de añadir el valor de cotidiano a un viaje en un taxi con el sicario al que tiene que contratar en un zarrapastroso motel, mientras suena de fondo Tammy Wynette o Barbie Girl de Aqua.

En Venganza bajo cero la acción se cuece a fuego lento, al igual que la venganza del protagonista, que se termina cuando esta es alcanzada. La narración está capitulada en esquelas y el ritmo es pausado, pero no decae en ningún momento. El problema es que hay tantos enemigos que buscan venganza que juega con el espectador al engaño, despistándole en el clímax de quien encontrará su ansiada venganza.